La historia nos ha engañado.
Hemos creído que la revolución es un grito de las masas, un estallido colectivo que promete la redención, cuando en verdad ha sido el yugo más pesado. Nos entregamos a un Estado todopoderoso, un falso mesías que exige nuestra individualidad a cambio de una igualdad que solo nivela en la miseria y en el sometimiento. […]



