Buen Martes
En este caminar por la vida, les puedo compartir. El modelo de amor son nuestros padres, incluso cuando intentamos negarlo. En sus manos, miradas y silencios aprendimos que el mundo podía ser abrigo o intemperie. De ellos heredamos una primera definición de lo que significa ser vistos, escuchados o ignorados.Todos necesitamos lo mismo: amor, atención, aceptación y aprecio. Quien no los recibe, aprende a mendigarlos, a fingir que no los necesita o a devorarlos cuando por fin llegan.Porque, al final, todos somos el choque de personas: historias que se rozan, se hieren, se corrigen. En cada encuentro se cruzan infancias, miedos y esperanzas. Tal vez la madurez consista en dejar de repetir a ciegas el amor aprendido y atrevernos a ofrecer a otros la versión más consciente y misericordiosa de nosotros mismos.





