Nuestro Pepe grillo interno.
Cada ser humano lleva un filósofo velado en la intimidad de su conciencia, un testigo silencioso que observa cómo se suceden los días y cómo se desgastan los viejos guiones que ya no nos sostienen. No habla con estruendo; sus palabras son susurros que sólo se escuchan cuando el ruido del mundo se aquieta y la prisa cede un instante. Entonces descubrimos que las preguntas que temíamos son, en realidad, llaves: ¿quién soy cuando nadie me mira?, ¿qué vida deseo honrar con mis actos?, ¿qué sufrimientos estoy llamado a transformar en sabiduría?
Cuando aceptamos mirar de frente esas preguntas, algo en nosotros se reordena. No es un milagro súbito, sino una lenta alquimia: el dolor se vuelve lucidez, el miedo decanta en coraje y la vida, sin cambiar de escenario, estrena un protagonista más consciente.
Excelente y bendecido dia.





